DIARIO DE TRABAJO DEL DIRECTOR DE WOO MEDIA
Los DJs, festivales y fiestas son una parte fundamental en la industria, sin ninguna duda, pero muy pocos llegarían a donde están sin un buen agente de prensa. Esta figura poco conocida a la par que imprescindible conlleva una gran responsabilidad, mucho trabajo y, por qué no decirlo, muchos momentos inolvidables. En octubre de 2024, Vicious Magazine habló conIbai Cereijo, director de Woo Media, como parte de un amplio reportaje titulado 'La importancia del agente de prensa en la industria de la música electrónica'. La entrevista se publicó extractada en el número 84 de la revista, y aquí ofrecemos la conversación completa
¿Con qué festivales/artistas has trabajado a lo largo de tu carrera profesional como press manager?
Ahora mismo estoy en los dos grandes festivales de Cullera (Valencia), Medusa y Zevra. Anteriormente había trabajado en Dreambeach, Tomorrowland, WAN, Puro Latino y decenas de eventos menores y otros que fueron fugaces o prefiero olvidar. También he trabajado con artistas musicales de gran talento como Wade, B Jones, Jose AM, Rebeka Brown, Marsal Ventura, Brian Cross, K-Style...
¿Por qué decidiste dedicarte a esta profesión?
Cuando cumplí 30 años conocí Ibiza y me enamoré de todo lo pasaba allí: la música, el baile, la creatividad, la competencia, el entorno multilingüe, la marea internacional de clubbers reunidos en una misma celebración... En aquella época yo era periodista y eso era lo único que sabía hacer: comunicar. Decidí jugármela. Abandoné un trabajo cómodo y bien pagado, ¡y en el momento más arriesgado! Con un hijo recién nacido y con una hipoteca por pagar. Fundé mi empresa, la agencia Woo Media, y me puse a buscar clientes como un loco. Me costó mucho, en estos 10 años he trabajado más de lo que me gusta confesar, pero lo conseguí.
¿Con qué lidias en tu día a día como press manager de un festival/artista?
Un press manager desempeña dos profesiones al mismo tiempo: es un contador de historias y un vendedor. A mí me costó tiempo entender a fondo la esencia de mi trabajo hasta sintetizar estos dos procesos. Por un lado está la creación del relato, el storytelling. El cometido del agente de prensa no es vender música, ni experiencias, ni tickets. Todo eso va por otro canal. El press manager vende historias relevantes, divertidas y con gancho a profesionales de la información que, a su vez, se dedican a ofrecer historias interesantes a sus lectores. Tener claro ese esquema es esencial. Yo dedico mucho tiempo a pensar qué aspectos de mis clientes esconden un relato atractivo. Ésa es mi materia prima. Una vez que documento y escribo la historia, se la intento vender a los periodistas. Ahí entran en juego saber escribir emails persuasivos y hablar eficazmente por teléfono.
¿Cuál es el mayor desafío que tienes a la hora de preparar la campaña de comunicación de un festival/artista? Los festivales de música son la expresión cultural más representativa del momento de la historia en que vivimos. Encierran muchas historias humanas, sociales o tecnológicas, que son las que te convierten en noticia. Buscar esas historias, tener el olfato para identificarlas y venderlas bien a los periodistas es el quid de este oficio. Son los medios los que establecen qué es noticia y qué no. Nosotros tenemos que adaptarnos a su conversación, y no al revés. Muchos agentes de prensa fracasan porque pretenden forzar a los medios a hablar de lo que nosotros queremos. Si los medios están hablando de feminismo y sostenibilidad, o de masificación turística y salud mental, tenemos que encajar en esas coordenadas. ¿Cómo es el proceso de desarrollo de dichas campañas? Una campaña para un gran festival de música dura unos 9 meses y se compone de tres fases. Primero están los meses fríos, en otoño e invierno. Ahí se va desplegando el cartel poco a poco con confirmaciones regulares para mantener caliente la temperatura de la comunidad de fans. A falta de uno o dos meses para el evento, hay que inyectar un acelerón a la campaña. Ahí se anuncian las novedades más ilusionantes, los detalles de producción o las sorpresas en el recinto. En la fase final, durante el festival, el trabajo de oficina y de correo electrónico se transforma en trabajo de campo y de relaciones públicas. A veces yo invito a más de 100 periodistas a cubrir el evento y tengo que recibirles, atenderles y ser hábil en el trato personal para transmitirles solidez institucional y éxito. ¿Cómo de difícil es crear una nota de prensa? Me refiero a que tiene que ser interesante tanto para medios generalistas como para medios especializados, ¿cómo se plantea este apartado? Si tienes una historia interesante que contar, la nota de prensa se escribe prácticamente sola. Además, una nota no debe ser enrevesada, sino breve, detallada e informativa. Muchos confunden el tono de copy publicitario con el lenguaje expositivo de la prensa. Yo recomiendo leer muchos periódicos para captar ese estilo neutro. Nosotros no vendemos entradas, ni tratamos de persuadir al público final. Solo le contamos una historia llamativa a otro profesional de la información para ayudarle a crear una noticia. Punto. Un error típico es presuponer que tu interlocutor sabe de qué hablas. ¿Que a tu festival vienen Adam Beyer y Tale of Us? ¿Que el dubstep tendrá su propio stage? ¿Que habrá un takeover de hardstyle? ¡Felicidades! Ahora te toca definir cada concepto. Debes explicar cada término técnico. Escribe como si te dirigieras a un marciano recién aterrizado en la Tierra. Posiblemente has tenido que hacer frente a muchas adversidades a lo largo de tu carrera, ya sean problemas en festivales o determinadas situaciones de artistas… ¿Cómo de difícil es gestionar esos momentos de crisis? Me ha pasado de todo. Un vendaval que arrasa una zona de acampada, un político caprichoso que se niega a dar la licencia de apertura, un promotor que se queda con el dinero de las entradas y estafa a todos (incluido a mí), un artista que no se presenta porque esa mañana se despierta en el hotel con una resaca monstruosa, recibir denuncias policiales falsas en represalia por negar acreditaciones de prensa, blindar un recinto para evitar que entren reporteros que venían a molestar durante el covid... Es un trabajo que pone a prueba tu carácter. De las crisis se sale siendo muy articulado en la comunicación oral, siendo valiente para levantar el teléfono, atreviéndote a hacer llamadas incómodas, tratando a tus contrapartes como personas inteligentes y no actuando nunca por orgullo. La gente se puede creer que esta profesión es genial para ir gratis a los festivales, pero nada más lejos de la realidad ya que siempre estás trabajando cuando llegas al recinto e incluso, quizá infinitamente más que en todo el proceso previo, ¿qué es lo que haces durante la celebración del festival? La labor in situ en la música en vivo, y sobre todo en un puesto de alta responsabilidad, es el trabajo más bonito que existe, pero también te exige mucho. Durante un festival yo trabajo de 9:30 a 1:30 horas todos los días del evento. Son 16 horas negociando con periodistas, ideando nuevas historias, elaborando y enviando materiales, recibiendo a invitados y equipos de televisión, improvisando soluciones a problemas inesperados... Me paso los días sentado en un módulo de obra, tecleando ante la pantalla o hablando por teléfono. Cuando salgo, es para ir corriendo de un lado a otro apagando fuegos. En 10 años haciendo festivales nunca he asistido al set completo de un artista porque no dispongo de tiempo. Te muerdes las uñas, comes mal y hay momentos de auténtica angustia: ¿Estaré haciendo lo suficiente? ¿Estoy cubriendo todos los flancos? ¿Cómo consigo más resultados? ¡Pero me encanta! Es un trabajo que me obliga a desplegar todas mis capacidades.
¿Hay mucha diferencia entre llevar la prensa de un artista en solitario (con sus posibles manías) y la de un festival de gran envergadura nacional e internacional? Desde el punto de vista del PR, publicitar a un artista es más costoso. Normalmente, un DJ o un músico tiene una vida bastante repetitiva: girar, actuar, producir y sacar discos. Hay que estrujarse mucho el cerebro para extraer de esa rutina historias que suenen genuinamente novedosas a ojos de los medios de comunicación. En cambio, un festival es un proyecto multitudinario, que involucra a todo un pueblo, asisten miles de personas y, de forma natural, concentra mucha atención. ¿Cuál dirías que es el mejor momento que te ha dado tu carrera como press manager? El 10º aniversario de Medusa, en agosto de 2024, ha sido el mejor momento de mi carrera profesional. Fue un festival perfecto. Una celebración preciosa, enorme, emocionante, organizativamente impecable. Acertamos al transmitir a los medios que ése era el lugar, que ése era el momento, que no había otro sitio donde estar durante esos días. Vinieron decenas de medios. Atrajimos a todas las televisiones, hubo conexiones en directo todos los días, en todas las franjas horarias, en todos los canales. Hubo momentos en que tenía en el recinto a tres equipos de La Sexta, Antena 3 y TVE entrando en el telediario al mismo tiempo. Ése es el tipo de impacto profundo que consolida a una marca líder en la opinión pública. Y, si se puede contar, ¿cuál dirías que ha sido tu mayor desafío? A menudo trabajo con artistas que no han desarrollado su historia, ni tienen un mensaje elaborado. Son hábiles produciendo música o pinchándola, pero no tienen nada que contar, o al menos ellos piensan que no lo tienen. Extraer un relato atractivo a partir de esa tierra yerma es costoso. Y luego hay que vendérselo a los medios haciéndoles creer que se trata del próximo Daft Punk. Ese tipo de proyectos son difíciles y están peor pagados que trabajar para artistas consolidados, pero sigo haciéndolos porque me gusta ayudar a artistas emergentes que persiguen un sueño. Tengo mucho respeto por eso. Yo también estoy aquí por haber perseguido el mío. ¿Qué consejo le darías a cualquier persona que esté leyendo esto y quiera dedicarse a ello? Un press manager tiene dos clientes, y debe dejar satisfechos a ambos. Al que te contrata, que suele ser un artista o un promotor musical, tienes que entregarle resultados y vivir obsesionado por conseguirlos: artículos, entrevistas, menciones en redes sociales y espacios en radio y televisión que se traduzcan en más alcance, más credibilidad y más percepción de éxito entre el público. El segundo cliente es el periodista. Hay que ofrecerle historias valiosas, originales y bien documentadas, y así le ayudamos a impulsar su carrera, a que quede bien con su redactor jefe y a que aumente su prestigio ante sus lectores.
IBAI CEREIJO (San Sebastián, 1979) es periodista y experto en comunicación musical, cultural y corporativa. Ha sido director de comunicación de eventos como Tomorrowland, Medusa, Dreambeach, Zevra, WAN y Puro Latino; y agente de prensa de artistas top como Anuel AA, Daddy Yankee, Wade, B Jones, Brian Cross o Rebeka Brown. En 2020 recibió el Premio a Mejor Estrategia de Comunicación y Marketing de España en los Iberian Festival Awards.
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